sábado, 26 de julio de 2014

Vaqueiros de alzada


VAQUEIROS DE ALZADA:


Los vaqueiros de alzada constituyen un grupo étnico.

El origen de los vaqueiros de alzada oscila entre principios del S.XVI y finales del S.XVII. Durante mucho tiempo se creyó que los vaqueiros tenían un folclore propio y característico y el habla vaqueira se consideró una forma dialectal con entidad propia, pero los dialectológos incluyen el habla de los vaqueiros dentro del bable occidental, aunque reconociéndole ciertas peculiaridades fonéticas.

Llámanse VAQUEIROS porque viven comúnmente de la cría de ganado vacuno; y de ALZADA porque su asiento no es fijo, sino que alzan su morada y resiencia y emigran anualmente con sus familias y ganados a las montañas altas de verano (brañas de arriba).

Si a esto unimos su aislamiento geográfico, la consecuencia es un grupo social apartado que practica la endogamia grupal casi por obligación, lo que hace que cada vez se estreche más el vínculo entre sus miembros a la vez que se marginan como grupo social.
El matrimonio endogámico se convirtió en algo básico para la perpetuación del grupo y fortalecer su identidad.



Vaqueirada:
La vaqueirada es una fiesta tradicional en la que se rememora un estilo de vida.
Uno de los acontecimientos más importantes de la cultura Vaqueira siempre ha sido el matrimonio. Los matrimonios mixtos de vaqueiros y aldeanos eran escasos. Que los vaqueiros se casaran entre sí era algo lógico por tratarse de una comunidad de signo pastoril y trashumante. El padre del novio acudía a casa de la novia y allí se determinaba, con regateo incluido, lo que cada cónyuge tenía que aportar al matrimonio.

El día de la boda, la comitiva formada por los novios, padrinos e invitados, iba precedida del ajuar llevado en un carro del país tirado por dos vacas. En él se portaba un arca o baúl con ropa blanca, rodeado de sacos de trigo y los enseres que componían el ajuar. Por encima de todo sobresalía la cama.

A mediodía, se reúne la caravana en el alto de la braña y parte junto al cortejo nupcial que va a caballo. La cesta de la madrina, adornada con lazos, contiene pan, manteca, huevos y dulces añade más notas pintorescas a la espectacular comitiva.
La pareja de novios son los protagonistas indiscutibles y se les agasaja con un séquito de gaitas y grupos folklóricos. Frente al altar improvisado al aire libre se intercambian las arras y se da el beso que sella el compromiso.

A continuación se sucede un banquete popular, una comida campestre en la que no falta el chosco, el jamón cocido, los frixuelos, sidra, natas montadas de las propias brañas y café vaqueiro.
En lugar del baile nupcial, en la vaqueira lo que prima son los tablados improvisados, las coplas y romances del más vivo sabor brañeril.
Los grupos folclóricos interpretan danzas tradicionales vaqueiras y se tocan instrumentos típicos, como la "payetsa", que es una sartén con mango muy largo que se bate con una llave de hierro.

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