La
domesticación de los animales ha sido un proceso gradual, posiblemente comienza
en la Edad de Piedra. La primera evidencia de domesticación de
animales se menciona en la ciudad bíblica de Jericó. No es raro ver animales
junto con las personas en las pinturas del antiguo Egipto.
El primer
animal en ser domesticado es hoy el más popular animal de compañía.
Todos los perros tienen al lobo como antepasado y es posible que el proceso
de domesticación de los perros salvajes haya ocurrido cuando en la
época glacial los humanos y los lobos convivían en el mismo hábitat.
En el antiguo
Egipto la primera aparición de gatos domesticados parece haber sido en
el llamado período del Nuevo Reino y eran objeto de adoración y
tratados como divinidades.
Mis mascotas:
El primero en
llegar fue Ronnie, un mastín de color canela nieto de campeones de España, era
un cachorrín, una bolina peluda que enseguida se hizo mayor, se dice que los
celtas y los fenicios introdujeron sus ancestros en España, es un perfecto
perro guardián muy seguro de sí mismo y con un gran sentido de la posesividad,
es intuitivo, inteligente, obediente, noble y dulce.
Uno de los
cuidados básicos es el espacio para que pueda hacer ejercicio a su aire, así
que llegó un momento en el que tuvimos que tomar una decisión, buscarle una
finca grande. Sabía que allí estaba bien, pero cada vez que iba a verlo era una
tragedia la despedida.
Starsky llegó
de repente, cuenta la leyenda que el Pekinés nació del amor de un león con una
mona, es independiente, engreído y cree que puede hacer lo que quiera.
Ya era un
perro adulto y pagué por él para rescatarlo del maltrato, había sobrevivido a
muchas calamidades y tenía un carácter muy difícil, muy particular, aunque ya
de por sí son difíciles de educar porque no atienden a las órdenes. Su estado
era calamitoso, sucio, hambriento y falto de cariño. Después de un baño, la
comida .. recuerdo que aquel primer día comía lo que le ponía, pero después se
hizo más exquisito. Enseguida se hizo
dueño de todo, él era el rey, posesivo, celoso, independiente, gruñón, cabezota,
testarudo y muy inteligente.
A pesar de los
esfuerzos y los mimos nunca varió su manera de ser ni un ápice, muy distante
con los extraños, siempre amenazante. Vivió muchos años y aún siento sus ojos
clavados en los míos la última vez que nos miramos.
Lola no era mi
gata, pero pasaba el día en casa, hasta que decidió quedarse. Era una gata
siamesa, cariñosa, inteligente y caprichosa, con mucha personalidad.
Los siameses
provienen del antiguo reino de Siam y en algunos textos antiguos los denominan
“Diamantes de Luna”.
Gusi apareció
un día en casa, era un gato callejero, muy pequeño, los gatos bebés inspiran
protección y ternura pero yo no me había planteado nunca tener un gato, así que
lo observaba de lejos, sabía que si lo miraba a los ojos ya estaría perdida.
Esperé varios
días con la esperanza de que alguien lo recogiera o por si su madre lo buscaba,
pero allí estaba, en el mismo sitio .. así que empecé a acercarme pero se
asustaba y se escondía. A través de la ventana lo veía jugar o dormir al sol,
qué tierno!
Hablándole y
con paciencia conseguí tocarlo, yo ya lo había aceptado, ahora faltaba que él
me aceptara a mí. Le llamé Gusi (de gusarapo) porque era un saco de
huesecillos, sólo tenía ojos y lo veía tan desvalido!!
Cuando se
acostumbró a mi le encantaba dormirse en brazos, con el calorcito de mi cuerpo,
era un mimosón y yo me pasaba muchas tardes jugando con él. Enseguida se hizo
mayor y empezó a salir aunque no traspasaba los límites de la finca, allí
estaba seguro.
Dicen que la
curiosidad mató al gato y así debió de ser, el primer día que pasó la valla y
cruzó un camino lo atropelló un coche. Y juré que nunca más tendría una mascota
peluda, pero tentaciones no me faltan!. No sé si volveré a caer.
Una semana antes de Navidad
(2014) escuché un débil maullido, apenas imperceptible, me asomé a la ventana y allí
estaba Él .. una diminuta bolina peluda de cuatro patas con calcetines. Estaba
escondido entre unos troncos de madera de mi jardín y apenas asomaba su
cabecita en la que destacaban unos enormes, preciosos ojazos color miel.
Bajé inmediatamente, pero se
escondió, estaba asustado!. Sabía que mientras yo estuviera allí no iba a
salir, así que me limité a dejarle agua y algo de comida porque seguramente
estaría hambriento y lo observé desde la distancia. No tardó en salir a comer.
Así pasaron un par de días o tres
.. imposible cogerlo!. Cuando llegaba la noche, con sus peligros, yo pensaba
que tendría frío y miedo, me parecía tan indefenso! y no esperé más .. fui a
pedir consejo a un veterinario, el truco estaba en ganármelo, pero .. cómo??.
Me regaló bolsitas de pienso de
diferente calidad, el de peor calidad se lo daría en su escondite, el
intermedio se lo pondría en la terraza con acceso al exterior y el siguiente
paso sería conseguir que entrara en casa, allí estaría la mejor comida, el
calorcito, la comodidad .. los bichitos pueden ser pequeñitos, pero muuuy
inteligentes!. Llegado ese paso, ya tendría que estar desparasitado, exterior e
interiormente.
Vive en casa .. aunque parece que
soy yo la que vivo en SU casa, su poder de persuasión es alucinante, cuando
quiere algo sabe cómo conseguirlo, es cariñoso, mimoso y con cara de no haber
roto un plato en su vida, pero éste saco sin fondo tiene cuchillos en sus patas y agujas en su
boca y ha hecho de mis manos un mapamundi, a pesar de todo, LO QUIERO!.


Buenos días Xana gracias por tu interesante blog por el cual te felicito. Como amante de los animales como demuestras aquí te envío esta noticia. Antonio Aguilera.
ResponderEliminarhttp://www.huffingtonpost.es/2015/08/07/mastin-enterrado-vivo_n_7954264.html?utm_hp_ref=spain