domingo, 20 de julio de 2014

Cosiquinas





TRAJE REGIONAL

 Traje femenino -La ropa interior femenina del traje regional asturiano se compone por enagua y pololos, que se colocan debajo de la saya o falda, que suele llegar hasta los tobillos y puede ser de distintos colores, aunque predominan el rojo y el verde, con unas cintas de terciopelo negro en la parte inferior. Asimismo, por encima de la saya, va el mandil o delantal que suele ser negro también. En la parte superior, las mujeres visten camisa blanca, el corpiño o cotilla y el dengue (una especie de pequeña capa de tela decorada con azabache y terciopelo con puntas largas que se cruzan sobre el pecho). La cabeza de las mujeres suele ir cubierta por un pañuelo. Como calzado, se usaban madreñas (zuecos de madera) o zapatillas de suela de esparto.


La camisa de mujer consistía en una especie de camisón que llegaba hasta media pierna. De cintura para abajo era corriente que se hiciese de la peor fibra, mientras que de la cintura para arriba se empleaba la mejor fibra (cerru), siendo conocida la tela resultante como tapido. Eran de manga larga con mucho vuelo recogido en el puño mediante pliegues y tablillas, sin cuello y de escote cuadrado. Aparte del lino, también se utilizaba tela de cáñamo en su confección. Era la única prenda interior.

Las medias no se usaban a diario, reservándose para los días de mercado, o cuando hubiera que bajar a la villa para hacer algún recado, o en los días de fiesta. Solían hacerse de lana en color azul o negro.

Las ligas se usaban para que no se bajasen las medias, eran de lana y de colores muy variados.
El Faldón es una falda blanca de hilo. El remate más común eran unas puntillas de hilo tejidas a mano.
Los calzones o pololos eran unas bragas de pernera larga, hasta la rodilla. De color blanco y con un remate de puntillas igual que el faldón.

Los refaxos eran como otra falda que se ponía debajo de la saya. Las había de muchos colores: verde, rojo, amarillo y algunas veces el azul. En los festivos se adornaban con cintas de colores. Según la riqueza de la mujer podían llevar también cenefas con motivos decorativos. La tela del refaxu solía ser de pañete o bayeta.

La faltriquera o corexa Era el bolso de la época. Se llevaba anudado a la cintura por dentro de la saya, aunque en los días de fiesta se llevaba por fuera ya que era especial para las ocasiones, más lujosa y decorada.

Las sayas existían dos clases: la de mandilete con dos aberturas laterales y con una tela fuerte que se ceñía con cintas a la cintura. Las aberturas servían como bolsillos para resguardar las manos del frío y para guardar la faltriquera y la saya entera tenía la abertura en la parte delantera, se ataba con cintas y se tapaba con el mandil. El largo estaba determinado por la procedencia de su usuaria. Mientras en las villas se llevaba hasta la altura de los tobillos, en pueblos y aldeas llegaba hasta un poco más de media pierna. La decoración de las sayas solía ser a base de franjas de terciopelo, que servían también para tapar las costuras que se modificaban para adaptar la falda a las mozas que estaban en edad de crecimiento. Las sayas solían ser de color oscuro y se usaban como tejidos la lana negra, la estameña o el sayal. Se intentaba, según las posibilidades económicas, el plegado de la mayor cantidad de tela posible para que así la prenda tuviera un mayor volumen.

Manteo, rodao esta prenda era como una saya abierta en forma de semicircunferencia, hecha en sayal, estameña o paño, predominando los colores pardo, verde y negro. Se adornaba con cintas de terciopelo y se ponía encima de los refaxos o sola.

Mandil, delantal ambos términos se utilizan indistintamente aunque hay ligeras variantes. El delantal es el que lleva una parte superior o peto. El mandil es usado tanto por mujeres como por hombres en las labores que así lo exijan. El término más común es el de mandil, que puede ser tanto de faena como de fiesta, y tanto puede ser del tamaño de un pañuelo de bolsillo como tapar la saya y el refaxu.  Los de producción local, los de la llamada tela pinta, eran realizados con mezcla de lana negra y lino.Los mandiles de fiesta solían ser de tejidos finos, traídos del exterior, de panilla, seda o terciopelo y alhajados con bordados en forma de orla o greca vegetal. A estos adornos se podían añadir los flecos y las cuentas de azabache.

El xustiyu o ajustador era una prenda de abrigo también conocida como cotilla. Su función era la de ceñir la cintura y el busto, no tenía mangas y en la espalda tenía dos costuras curvas para adaptarse mejor al cuerpo. En la cintura tenía una faldilla acuchillada y el escote podía ser redondo o cuadrado más o menos generoso según el gusto de la usuaria y la permisividad social.
Los colores del xustiyu o ajustador, iban del colorado, al amarillo, verde o azul, siendo más raras las cotillas negras. Sus tejidos eran la panilla, la seda o el raso pudiendo ir decorada con bordados, según el uso que se le diera. Su cierre delantero se efectuaba mediante cordones de lana, seda o hilo.

El dengue es una especie de mantilla que cubre la mitad de la espalda y se cruza sobre el pecho. Es como un pañuelo de hombros muy estrecho y muy largo de puntas que se ata en la cintura. Se hacían con hilo, franela o raso y  se decoraban con una orla de terciopelo que podía ser lisa o bordada. Generalmente era negro o gris oscuro.

El solitariu era una variante local del dengue, de lienzo casero con una guirnalda o volante alrededor en tela más fina.

El xugón, sayu era una chaquetilla muy entallada, de mangas anchas y tela igual a la saya exterior.

El mantón también llamada manta de paño, tejido con hilo de lana o seda, con flecos en los bordes. Iba colocado sobre los hombros y cruzado al pecho, se ataba a la espalda a la altura de la cintura. Normalmente iban bordados con ramos de flores y se usaban encima de la camisa.

La manta de merino mantón cuadrado o rectangular que se coloca doblado. Realizada en lana. Era prenda de mucho abrigo.

La chambra camisa de lino hasta la cintura. El color más habitual era el blanco y llevaba lorzas en los delanteros y el cuello redondo.


Los escarpinos  son una especie de calzas interiores realizadas en tela gorda con el fin de abrigar y proteger el pie. Se utilizaban tanto para calzar madreñas como con las coricies. Se sujetaban con un botón que ceñía el tobillo.

Las coricies eran el calzado de verano. Se hacían con cuero grueso al que se le daba la forma del pie. Se sujetaba con cuerdas del mismo material que se pasaban por ojales practicados en la pieza.

Los zapatos y las botas eran considerados un artículo de lujo que por su precio debía de conservarse largo tiempo. Es por ello que solo se usaban los domingos y en aquellos acontecimientos de especial relieve

Las madreñas este calzado típico de diario, de madera, como su nombre indica, era el más apropiado para el frío y la humedad. Las madreñas tradicionales de escarpín eran más cerradas que las de hoy en día, que están adaptadas al uso de zapatillas, y cada zona tenía su tipo particular.

Los pendientes tenían una singular función social, ya que además de adornar a la mujer informaban sobre su estado civil. Las arracadas eran utilizadas exclusivamente por las casadas. Son unos pendientes de dos piezas, de oro o plata, que frecuentemente llevaban una perla incrustada. Las solteras podían utilizar el resto de variantes: los aretes, pendientes en forma de almendra, de cuentas de colores trenzadas, de azabache en forma de roseta o huso, etc.
Los collares eran obligados en los días de fiesta. Podían ser de cuentas ensartadas o de eslabones.
De los collares de cuentas el más apreciado era el coralino cuya materia prima tenía que importarse de lejanas tierras. La otra opción era las cuentas de azabache, este sí producido por nuestro subsuelo y que se tallaba en forma poliédrica.
 Las cadenas podían ser de oro o plata, eran importadas generalmente de la meseta y podían incorporar la medalla con la efigie de algún santo o virgen. Otra variante muy extendida eran las gargantillas de terciopelo, ceñidas al cuello y que solían decorarse con alguna alhaja, ciguas de azabache, medallas o piedras de cristal.

El pañuelo de cabeza la cubrición de la cabeza era una de las reglas del atuendo rural asturiano. Estaba mal visto mostrar el cabello aunque en el caso de las jovencitas el pañuelo pudiera sustituirse por una cinta de tela que se anudaba en un lazo sobre la cabeza. Había dos clases de pañuelos, el entero de cuatro puntas y el medio paño de tres puntas. El pañuelo entero debía de plegarse en diagonal, en tanto que el medio pañuelo ya iba cortado de esa manera. Las puntas se pasaban por debajo del peinado y se cruzaban en la parte superior de la cabeza donde se unían con un lazo.

La montera. Alguna vez usaron montera las mujeres, particularmente las viejas, prenda de su marido ostentada por las viudas, como signo de autoridad familiar o jefatura de casa. Posiblemente, y fuera de los casos en que se usara la del marido, existiese una montera femenina de dos picos que prendía el pañuelo en la parte alta de la cabeza haciendo pasar las puntas por debajo de la barbilla.

El regociño capa de tela gruesa que se ataba con dos cintas a la altura del cuello. Se utilizaba en las labores agrícolas, sobre todo para cuidar el ganado. También los había tejidos con hilo de lana.


La mantiella o mantilla era una prenda de respeto que era utilizada por las asturianas para asistir a los oficios litúrgicos. Su forma es muy similar a la de otras regiones españolas, semicircular con un diámetro de vara y media. La tela utilizada era el paño negro, el raso o el satén. Por lo general eran oscuras aunque hay algún caso de mantillas en tonos claros. Solía ir ribeteada con un género distinto, terciopelo o raso generalmente en color negro.

La manta posiblemente anterior a la mantilla. Su corte era rectangular usándose además  como cubrición de la cabeza o como prenda de abrigo que se disponía sobre los hombros a modo de chal. Además de por su forma, la manta era mayor que la mantilla y se usaba en las villas como prenda de abrigo y de paseo complementando su uso ceremonial. 

HÓRREO


El hórreo asturiano goza de la mayor popularidad, tiene un innegable valor folklórico y es uno de los hitos de la identidad asturiana.
Tenemos noticia ya desde época clásica de la existencia de hórreos en la Hispania Citerior a través de Marco Terencio Varron que nos habla de granarium sublimia.
Está compuesto por un cuerpo de forma cúbica cerrado por tablas verticales, muchas veces con corredor, y con un techo a cuatro aguas que puede ser de teja, pizarra o paja de centeno,  siempre rematado en un pico. Se alza sobre cuatro o seis pies (pegoyos) de piedra o madera con forma de pirámide truncada de cuatro caras. Entre estos y la base se colocan unas losas horizontales (las muelas) que impiden subir a los roedores. Se accede al hórreo por medio de una escalera de piedra (patín) separada a cierta altura del hórreo.

SIDRA


Sidra natural es: "la sidra elaborada siguiendo las prácticas tradicionales, sin adición de azúcares, que contiene gas carbónico de origen endógeno exclusivamente. Su graduación alcohólica adquirida será superior a 4,5 grados".

Color: distintas tonalidades de amarillo con irisaciones pajizas. Aspecto: en rama, aunque aparecen y se desarrollan sidras naturales transparentes y brillantes. Atributos de gas: aguante, espalme y pegue.  Aroma: limpio y equilibrado, con notas varietales o frutales y sensación de acidez. Sabor: franco con equilibrio entre acidez y amargor, ligera o moderadamente astringente.



El escanciado consiste en: "Botella izada en lo alto de la que mana, en hábil equilibrio, el líquido que será recibido  en el mismo borde del amplio vaso que lo acoge. Vaso amplio y de paredes finas que permita un tentador abanico de espuma". Finalmente, la cantidad servida, llamada culín o culete, ha de ser la precisa para consumir de una sola vez, por cada uno de los comensales. Arrojando una pequeña cantidad final, el sobrante, gesto que tiene su origen en la cultura de los pueblos astures, que devolvían a la tierra parte de lo que ésta les había ofrecido a modo de libación.

 

GAITA


La gaita se define por tres principios organológicos: depósito de aire auxiliar, emisión simultánea de al menos dos sonidos, y lengüetas interiores inaccesibles. Estas gaitas son en su gran mayoría de soplo de boca, es decir, se llena el fuelle de aire al soplar el gaitero, y a través de un tubo llamado soplete o portaviento.


La gaita asturiana suele dividirse en tres tonalidades: la grillera, la redonda y la tumbal, que corresponden, respectivamente, al Re, al Do y al Si bemol.
Tiene dos tubos sonoros, de los cuales, el mayor o roncón sólo da la nota tónica, y el menor es el puntero, del que sale la melodía; que las hay tumbales, o sea, bajas, y afinadas en todo agudo o grilleras.
El origen de la gaita en Asturias puede ser tanto de origen celta, como fenicio, griego, romano o suevo, puesto que las mismas invasiones e idéntica cultura fecundaron las vida histórico-cultural de estos pueblos del NO. de la península ibérica.
Lo cierto y evidente es que no fueron árabes ni cruzados los que importaron la gaita de Oriente a Europa, por cuanto el instrumento era y bien conocido en nuestro continente siglos antes de la llegada de los árabes a España (s. VIII) y de la vuelta de los cruzados de los Santos Lugares (s. XI al XIII).

MADREÑAS




Calzado de madera de una sola pieza, y con tres tacones.

Las partes de que constan las madreñas son: boca -por donde se introduce el pie-, picu, piquera, o copellete -ángulo picudo que remata por delante la madreña-, calcañu -parte posterior-, tacones o tazos -dos delanteros y uno posterior-, papada, papu o barriga -parte antero inferior, a veces protegida por un trozo de hoja delata-, casa o casina -hueco en el que se introduce el pie-.

Las herramientas más empleadas son: hacha y hachu, raspador, raspón, legra, tayón o tajo, taladraora, gubia, barrena...

Para hacer los dibujos que es frecuente ver en la parte superior de la madreña, se emplean una gubia estrecha o punzones; son adornos muy simples, reiteradores, geométricos, en forma de abanico, de conchas, con ritmos elementales.

 

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