Los restos más antiguos de presencia humana en
Asturias tienen alrededor de 200.000 años y corresponden al neandertal de Sidrón.
Con el Homo Sapiens aparece una nueva forma de
comunicación: la expresión artística. La cueva de Tito Bustillo es uno
de los mayores exponentes mundiales de este arte del Paleolítico Superior y
donde se ha hallado el que posiblemente sea uno de los primeros mapas de la
Humanidad.
Hacia el
9.000-8.000 a.c, con la retirada de los fríos se produce el abandono de las
cuevas. En la costa se localiza una cultura epipaleolítica propia: el Asturiense.
Con el Neolítico aparecen la agricultura y
la ganadería. Son numerosos los dólmenes y túmulos (megalitos) de esta época,
vinculados al control del territorio y a nuevas prácticas funerarias.
Se producen influencias indoeuropeas, con
predominio de elementos célticos. La Edad del Cobre, del bronce y del Hierro,
asisten al nacimiento de los castros, de los cuales se contabilizan más
de 300 en la región, algunos anteriores al siglo VIII a.c.
Durante los años 29-19 a.c. tiene lugar el Bellum
Asturicum, las guerras de los ástures contra Roma.
Los romanos tuvieron que batallar
durante largos años para conseguir someter a los astures que, protegidos en las
montañas, resistieron a Augusto durante 10 años (29-91 A.C.), en una época en
la que el resto de la península permanecía bajo dominio romano.
Con la invasión musulmana (711),
Asturias se convirtió en el refugio de los visigodos que habían huido del
avance islámico y el primer foco de resistencia, el lugar donde se inició la
reconquista.
Con Pelayo, que obtuvo en
Covadonga la primera victoria en esta dura batalla (722), se estableció un pequeño reino cristiano que empezó a
extenderse.
En 1388, durante el reinado de
Juan I, se constituyó el Principado y se decidió que el título de príncipe de
Asturias sería otorgado al heredero de la Corona. Enrique III (1379-1406) fue
el primer príncipe en poseer este título.
El Arte de la Monarquía
Asturiana, (Santa Mª del Naranco, San Miguel de Lillo, San Salvador de
Valdediós y un largo etcétera) también conocido como Prerrománico Asturiano,
rescatan para nuestros días el esplendor alcanzado.
BABLE
Asturias posee una peculiaridad lingüística:
es la conocida con el nombre de bable.
El bable es tan antiguo como el castellano y
procede del latín hablado en Asturias.
El lenguaje más elevado, el de la capital,
era arcaizante, junto a la tendencia arcaizante se puede observar otras fuerzas
en juego, que a veces afloran en los textos primitivos. Hay abundancia de
arabismos, consecuencia de las inmigraciones de los mozárabes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario